(IStock)

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“Millennial” es algo más que la palabra de moda. El término que engloba a los nacidos entre 1980 y 1995, la Generación Y, también define un modo de hacer las cosas. En general se asocia con el egocentrismo y el narcisismo, aunque cuando se trata de paternidad todo es diferente: los valores familiares y el bienestar de sus hijos son primordiales, por eso no son meros espectadores de la crianza.

La investigación realizada por Ignis Media Agency señala que la nueva paternidad derriba estereotipos de otras épocas en cuanto al rol del hombre y la mujer: cambiar pañales o ir al supermercado ya no son tareas exclusivas de las madres y cada vez hay más “padres canguros” que cargan a sus hijos en mochilas cuando van por la calle.

Los papás Millennials están “activamente involucrados en la crianza de sus hijos al mismo tiempo que se preocupan por su desarrollo personal y profesional”, dice Tina Geracaris -Vicepresidente de Recursos Estratégicos de Ignis Media-.

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Según el estudio, el papá Millennial busca una relación más abierta y más presente con los hijos (el 87 por ciento de la muestra quiere pasar más tiempo con ellos), y si bien no aspiran a seguir un manual para la crianza, la gran mayoría (9 de cada 10) se siente presionado por ser un padre perfecto.

El 70 por ciento de los padres del nuevo milenio se involucra en tareas diarias de cuidado y busca información relacionada para poder resolver cada nuevo desafío. “Es un grupo de población más informado, son consumidores exigentes, empoderados por la tecnología”, agrega Geracaris.

La pantalla del celular se vuelve un aliado clave. El 75 por ciento de las búsquedas se hacen desde las opciones mobile y las compras -otro terreno que ya no es exclusivo de las mujeres- se hacen online: el 90 por ciento adquirió productos por Internet en los últimos 12 meses. “El uso permanente del celular es una herramienta que no ya no es sólo de comunicación, sino también de solución”, concluye Geracaris.